sábado, 6 de noviembre de 2010

cultura

EL VALOR DE UNA PROMESA

"Aún en su lecho de muerte no dejaba de pensar con quién me quedaría, qué sería de mí" 

la persona más sublime como negase a cumplir una promesa
 Fui a Chosica porque me dijeron que aca vivía mi abuelo, un tal Pedro Gómez. Me dijo mi abuela. Le prometí que lo buscaría cuando expirara. Acaricié su rostro tierno y sequé sus lágrimas en señal que cumpliera la promesa pues ya se estaba acercando al más alla. "Me dijo con su mirada no dejes de buscarlo". No me pude negar ante esa mirada tan angelical y maternal, y de tanto decirlo se lo segui jurando mirándole a los ojos aún cuando ella ya había dejado de existir.

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